Al comienzo de la segunda fase de este maravilloso Plan hemos renovado nuestra máxima Institución Sagrada a nivel nacional con devoción, en espíritu de júbilo y regocijo a la luz de la Ley de Dios.

Compartimos con la Comunidad nacional la carta de los delegados de la Convención.
18 de Jalál de 183 E.B
26 de abril de 2026
Casa Universal de Justicia
Amada Institución, Alláh’u’Abhá:
La Sexagésima Sexta Convención Nacional de Argentina inició sus deliberaciones en la ciudad de Buenos Aires, contando con la presencia y el acompañamiento del querido consejero Daniel Duhart en representación del Cuerpo Continental de Consejeros, Durante las jornadas del 24, 25 y 26 de abril, la sede nacional se convirtió en el epicentro de un encuentro marcado por la trascendencia y la unidad.
La apertura se distinguió por un espacio devocional ante la tumba de May Maxwell, mártir que descansa en el Cementerio de Quilmes. Estas oraciones, dedicadas a los bahá’ís de Irán, brindaron el marco espiritual necesario para elevar el tono de la consulta y situar a los presentes en un estado de servicio y reverencia.
La representatividad de esta Convención fue notable, alcanzando el mayor número de delegados de todo el territorio nacional presentes en la reunión. De un total de treinta y ochodelegados, treinta y uno asistieron personalmente, mientras que los siete restantes cumplieron con su responsabilidad espiritual enviando sus votos por correo.
En este clima de profundo respeto y afecto, el proceso de consulta se nutrió del análisis de documentos fundamentales: el Mensaje de Ridván del año 183 y las cartas del 31 de diciembre de 2025 y 30 de diciembre de 2021. Estos materiales, junto a una profundización sobre el rol de la Asamblea Nacional y la función de los delegados, permitieron ahondar en la madurez institucional que el momento actual demanda, y elevar la conciencia de los participantes en torno a la importancia de los procesos de la Administración Bahá’í.
Bajo la Guía que orienta los esfuerzos de la comunidad, las consultas se centraron en las realidades de cada rincón de Argentina, repasando la labor de los últimos cuatro años. Este balance de la primera etapa del Plan de Nueve Años recordó los inicios del plan, cuando Argentina contaba con una sola agrupación en el tercer hito; hoy, gracias a esfuerzos constantes y al apoyo mutuo, el país cuenta con cuatro agrupaciones en dicho nivel. Este progreso prepara el terreno para el lanzamiento de la segunda fase del plan, que se realizará en las tres regiones del país durante el próximo mes de mayo.
El objetivo central fue trazar un camino para enfrentar con solvencia los nuevos desafíos, buscando aportar de manera proactiva al cumplimiento de las metas. Se profundizó en el rol de la comunidad como protagonista visible del crecimiento, subrayando la importancia de ampliar núcleos de diversa naturaleza —especialmente de madres y jóvenes— y de potenciar las capacidades que brotan de los individuos. En este sentido, se remarcó la necesidad de fomentar un crecimiento orgánico, que nazca de la vida comunitaria y no de procesos mecánicos.
Estos espacios de consulta fueron enriquecidos aún más con la interpretación de los jóvenes, con presentaciones artísticas que alegraron la Convención con su amor y energía renovadora.
Un punto de especial relevancia fue el análisis del apoyo mutuo y la colaboración sistémica. Se exploró la importancia de que las agrupaciones de tercer hito funcionen como reservorios de conocimiento, permitiendo un flujo de intercambio dinámico. Este enfoque busca consolidar un aprendizaje colectivo basado en la experiencia de estos últimos cuatro años, orientando la mirada hacia el conjunto de las agrupaciones para liberar, en medidas cada vez mayores, el poder de construcción de sociedad de la Fe. Se dialogó sobre cómo las Asambleas Locales pueden despertar la conciencia colectiva sobre la importancia del Plan.
El día sábado, en una atmósfera de devoción, se llevó a cabo la elección de la Asamblea Espiritual Nacional de los Bahá’ís de Argentina.
Este acto, realizado en un entorno amoroso y consciente, selló el compromiso de los delegados con el futuro de la administración.
Al concluir la Convención, elevamos sugerencias para la nueva institución y nos retiramos con los corazones encendidos y una mirada renovada; hemos adquirido una comprensión más profunda de nuestra realidad nacional y nos disponemos a abrazar los desafíos venideros con la firme voluntad de contribuir a la construcción de una civilización en continuo progreso.
Trabajamos con la certeza de que, en los tiempos que corren, la esperanza no es un sentimiento que abunde, sino que se ha convertido en un recurso escaso que debemos custodiar y multiplicar con nuestro servicio.
Con amorosos saludos,
Cuerpo de Delegados de la Convención


